La primera sesión suele ser una toma de contacto para conocerte y que puedas contar cómo te sientes o qué te ha llevado a pedir ayuda, sin presión y a tu ritmo. También sirve para crear confianza, resolver dudas y ver cómo puede ayudarte el psicólogo. No hace falta tener todo claro ni saber por dónde empezar, lo importante es haber dado el paso.